Todos los que me conocen saben de mi adicción al mar, pero no a cualquier mar, sino al MIO...
Ya es de noche y acabo de regresar de verlo una vez más pero ahora a través de la pared de bambú en el jardín que da al malecón y ha sido un momento impresionante... la noche oscura y fría con neblina, las olas embravecidas, la espuma reflejando la poca luz de la luna y el mar bañando toda la playa y saltándose el pequeño muelle para llegar al otro lado... Todo el día nos ha acompañado en todo su esplendor: fiero, indomable, bravo, cambiando de color y de formas de acuerdo a su estado de ánimo el cual hoy no ha sido nada tranquilo, moviéndose con vida como si quisiera decir algo, mostrándonos su lado salvaje... y me ha dejado pensando que así me gusta más.
Cómo me gustaría poder tener una cámara que refleje sus estados de ánimo cambiante y que capture el sonido que hace cuando se lanza contra las rocas como diciendo acá estoy, o cuando rompe en la orilla y le susurra a la arena y nuevamente golpea las piedras, se retira y una y otra vez más vuelve a empezar...
Y todo esto me ha hecho sentir que estoy viva, recordar que amo mi mar, mi espacio... y eso no lo cambio por nada... Gracias Señor por darme la oportunidad de poder disfrutarlo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario