A lo largo de mi vida he recibido distintos tipos de abrazos como demostración de afecto. Todos tenemos la necesidad de tocar y ser tocados, de aceptar y ser aceptados, de amar y ser amados y el abrazo es la respuesta natural para ello.
Me gustan los abrazos laterales, en donde alguien te pasa la mano por los hombros o la cintura y te guía o simplemente te acompaña... te hace sentir segura. O esos en donde de repente te sorprenden por detrás y sientes los brazos de la otra persona y te hace sonreír al sorprenderte con esa demostración de cariño no esperada... Están también los abrazos grúa, en donde los brazos del otro son tan fuertes que te cargan y te alejan del piso, haciéndote volar...
Adoro los abrazos acurrucados, los de cachete con cachete, los abrazos "sanguchito" donde se le da cariño a quien está en el medio, los abrazos "mírame a los ojos y siénteme cerca a ti", o cualquier abrazo en donde pueda transmitir la emoción que siento en ese momento, sea tanto para ser consolada como para consolar. Lo veo como un medio para pasar energía de uno al otro, tanto para cargarse de ella como para regalarla.
Mi preferido es el abrazo del oso. El abrazo fuerte, rico, en el cual sientes que la otra persona lo está recibiendo al mismo tiempo que tú y te das cuenta de cuánto le gusta, donde escuchas su respiración y su entrega, donde se te cierran los ojos y te sientes envuelto en un remanso de paz y seguridad.
Así que aprovecharé que hoy es viernes, fin de semana y me daré un banquete de abrazos!

Los abrazos son delicicosos, pero para que los sean tienen que ser verdaderos y esos no son los más, pero los que son, SON : )
ResponderEliminarAsí es Patty, si no son verdaderos entonces no valen :)
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